Altos de Torona Rosal
Un ensamblaje excepcional de Albariño, Caíño Blanco y Loureira que define la esencia de O Rosal.
Criado durante 4 meses sobre lías, ofrece una textura golosa con intensos aromas a fruta tropical y notas balsámicas.
La máxima expresión de la D.O. Rías Baixas en un vino fresco, elegante y de producción sostenible.
• Vista: Color amarillo pajizo con destellos dorados, limpio y brillante.
• Nariz: Intensidad alta y gran complejidad donde convergen la fruta fresca y madura. Destacan matices de fruta de hueso (melocotón) y toques tropicales a maracuyá y mango.
• Boca: Paso goloso y estructurado, con una vivacidad punzante que equilibra el paladar. Presenta una textura untuosa gracias a su crianza sobre lías y un final largo y persistente.
• Mariscos y Pescados: Excelente con almejas a la marinera, arroz con rape y langostinos, guiso de merluza y mariscos en general.
• Cocina Asiática: Marida a la perfección con sushi y platos de la cocina oriental.
• Carnes Blancas: Ideal para acompañar pechuga de pollo al limón.
• Vegetales: Combina muy bien con verduras salteadas.
• Otros: Adecuado para comidas especiadas gracias a su estructura y vivacidad.
• Temperatura de servicio: Se recomienda servir entre 8ºC y 11ºC.
En las faldas del Monte Galeno, en la subzona de O Rosal, se alza el viñedo de una sola pieza más grande de toda Galicia. Altos de Torona es un refugio de biodiversidad donde más de 160 especies de flora y fauna conviven en un ecosistema de producción integrada. Este enclave privilegiado, situado a media ladera entre el río Miño y el océano Atlántico, disfruta de una orientación sur que garantiza una maduración lenta y perfecta, protegida de las nieblas y los fríos extremos.
La elaboración de este Rosal es un homenaje a la tradición de su tierra, combinando la estructura de la uva Albariño con la frescura aromática de la Loureira y la personalidad exótica del Caíño Blanco. Tras una vendimia seleccionada en sus 94 hectáreas de suelo granítico y permeable, el vino realiza una crianza de 4 meses sobre sus lías finas en depósitos de acero inoxidable, un proceso que le otorga una untuosidad y complejidad únicas en el paladar.
El resultado es un blanco que captura la esencia del clima atlántico: vibrante, balsámico y profundamente elegante. Su paso por boca es goloso y refrescante, destacando por esas notas de frutas de hueso y toques tropicales que lo han hecho merecedor de los más altos reconocimientos internacionales, consolidando a la bodega como un referente de sostenibilidad y calidad en la D.O. Rías Baixas.