El Arrebol de La Carra Cabra
Un rosado de guarda único elaborado con Garnacha de más de 30 años en Olite.
Fermentado en tinaja de barro sobre sus lías, recuperando la esencia de los vinos de antaño.
Máxima expresión de la D.O. Navarra con una estructura untuosa y aromas a fresa madura.
• Vista: Atractivo color rosáceo intenso que evoca el arrebol del atardecer.
• Nariz: Complejidad aromática donde destaca la fresa madura, notas de granada y sutiles matices herbáceos de monte bajo.
• Boca: Entrada amplia y estructurada, con una marcada untuosidad fruto de su fermentación y crianza sobre lías en ánfora de barro. Final persistente y equilibrado.
• Perfil de Sabor: Destaca por su complejidad aromática con predominio de fresa madura, presentando una estructura y untuosidad notable en boca debido a su fermentación y crianza sobre lías en ánfora de barro.
• Maridaje Sugerido: Gracias a su elaboración tradicional y frescura, es ideal para acompañar platos de la gastronomía navarra y cocina mediterránea.
• Temperatura de Servicio: Se recomienda servir entre 8 y 10ºC para resaltar su viveza y matices frutales.
• Potencial: Es un vino de guarda que mantiene su elegancia y frescura con el tiempo.
El Arrebol de La Carra Cabra es la materialización de un sueño fraguado durante años por Viña Palacios. Este vino rosado de guarda nace en el paraje de Olite, en una parcela de apenas 2 hectáreas con cepas de Garnacha de más de 30 años. Su nombre rinde homenaje a ese instante mágico del atardecer donde los rayos del sol tiñen las nubes de tonos rosáceos sobre el viñedo, capturando la esencia de la Ribera Alta de Navarra en cada botella.
La elaboración de este vino es un tributo a la tradición más pura, recuperando el uso de ánforas de barro para su fermentación y crianza sobre lías. Mediante el método tradicional de sangrado, el mosto interactúa con la nobleza de la tinaja, tal como se hacía antaño en los depósitos de hormigón de la bodega familiar. Este proceso artesanal otorga al vino una untuosidad y complejidad estructural que lo aleja de los rosados convencionales, convirtiéndolo en una pieza de coleccionista.
Bajo la mirada del Greenman, figura mitológica que preside la etiqueta y el pórtico de la Iglesia de Santa María en Olite, este rosado de la D.O. Navarra simboliza el respeto por los ciclos de la tierra. Es un vino que conecta el legado de las generaciones pasadas con la visión contemporánea de David Palacios, ofreciendo una experiencia sensorial donde la fresa madura y la mineralidad del suelo arcillo-calcáreo se funden en un equilibrio perfecto.