Séptimo Sentido Rosado
Un rosado 100% Garnacha de zonas ibéricas altas, creado para el puro placer hedonista.
Elaborado mediante sangrado directo, destaca por su frescura frutal y sus notas cítricas y balsámicas.
Equilibrio perfecto y paso muy refrescante, ideal para pecar sin remordimientos en cada copa.
• Vista: Color rosa pálido, limpio y muy brillante con destellos luminiscentes.
• Nariz: Aroma fresco y de gran intensidad donde predominan las frutas rojas frescas como la fresa, la frambuesa y la cereza, acompañadas de matices cítricos de pomelo y sutiles notas florales y balsámicas.
• Boca: Paso por boca muy refrescante y equilibrado entre acidez y alcohol. Presenta un volumen agradable, paso vivaz y un final largo con recuerdos de frutos rojos.
• Aperitivos: Combina perfectamente con sabores mediterráneos como tapenade, jamón, chorizo y verduras crudas.
• Platos Principales: Es una elección acertada para acompañar carnes o pescados a la parrilla, mariscos y preparaciones como pisto, bullabesa, ensaladas o tartas saladas.
• Quesos: Sus aliados ideales son los quesos de cabra u oveja, así como los quesos de pasta tierna.
• Anchoas: Es uno de los pocos vinos capaces de armonizar y amansar el sabor salado de las anchoas.
• Postres: Se puede disfrutar con postres afrutados, ya sean sorbetes, tartas de frutas o fruta fresca.
• Temperatura de Servicio: Se recomienda servir fresco, idealmente entre 8°C y 10°C.
• Copa Recomendada: Copa de cristal transparente con pie, preferiblemente de tipo tulipán o modelos altos y estrechos (como INAO o ISO) para concentrar sus aromas delicados.
Séptimo Sentido Rosado nace de una filosofía puramente hedonista, diseñada por la bodega para aquellos que entienden el vino como un placer terrenal sin remordimientos. Elaborado al 100% con uva Garnacha, este rosado es el resultado de un viaje por las zonas ibéricas más altas, donde el clima continental de influencia mediterránea y las temperaturas extremas permiten una maduración lenta y equilibrada de la fruta.
La elaboración se basa en el método de sangrado directo de depósito, una técnica delicada que extrae la esencia más pura y el color más sutil de la Garnacha. Tras una vendimia realizada a principios de octubre, el mosto fermenta a bajas temperaturas (15-16ºC) para preservar intacta su intensa carga aromática de frutas rojas frescas y sus perezosas notas cítricas y balsámicas.
El resultado es un vino de 13% Vol. que destaca por su tono rosado pálido, limpio y brillante. En boca, ofrece un soberbio equilibrio entre acidez y alcohol, con un paso refrescante y un volumen agradable que invita a sucumbir a una gula desenfrenada. Es, en esencia, un pecado embotellado donde la única penitencia es querer repetir la experiencia.