Abad Dom Bueno Laderas del Norte
Un Mencía de cepas viejas de 80 años que captura la esencia mineral de las laderas del Bierzo.
Con 12 meses de crianza en roble, despliega notas de fruta negra madura, pimienta y violetas.
Elegancia y estructura en un tinto de la D.O. Bierzo con un final sedoso y persistente.
• Vista: Color rojo cereza picota intenso, limpio y brillante.
• Nariz: Aroma complejo y elegante donde destacan los frutos negros maduros (ciruela, mora) entrelazados con notas de especias dulces, vainilla y un fondo mineral de piedra y pizarra. Se aprecian matices herbáceos de monte bajo y un sutil toque de cuero noble.
• Boca: Entrada sedosa y envolvente. Es un vino con cuerpo medio-alto, taninos maduros y pulidos, con una acidez refrescante que equilibra su madurez. Final persistente con recuerdos frutales y especiados.
• Carnes: Medallones de cerdo envueltos en bacon, chuletas de cordero al romero a la parrilla, ganso asado y aves.
• Caza: Estofado de venado y fricasé de conejo.
• Platos de Cuchara: Excelente acompañante para el cocido maragato.
• Otros platos: Arroces, platos de verduras, cerdo guisado y jamón.
• Quesos: Ideal para la degustación de quesos cremosos.
• Temperatura de servicio: Se recomienda servir entre 14º y 16º C.
Bodega del Abad nace en el año 2000 en Carracedelo, inspirada por la herencia espiritual y agrícola del Monasterio de Carracedo. Bajo la dirección de Adriana Ulibarri, la bodega se ha consolidado como un referente de calidad en la D.O. Bierzo, apostando por una viticultura de mínima intervención que respeta la esencia pura del terruño berciano.
El Abad Dom Bueno Laderas del Norte es el resultado de un paraje excepcional en Valtuille de Arriba. Elaborado con uvas 100% Mencía provenientes de cepas viejas de 80 años, este vino nace en laderas de pronunciada inclinación a 550 metros de altitud, donde los suelos de pizarra, cuarcita y arcilla otorgan una mineralidad y profundidad únicas.
Su elaboración, dirigida por el enólogo Ramiro Carbajo, incluye una maceración prefermentativa a bajas temperaturas para extraer la máxima fragancia frutal. Tras la fermentación en depósitos troncocónicos, el vino realiza una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano, logrando un equilibrio magistral entre la potencia tánica noble y una frescura balsámica persistente.