Altar de Otazu
Un Gran Reserva icónico de la D.O.P. Pago de Otazu, elaborado exclusivamente con uvas 100% Cabernet Sauvignon.
Envejecido durante 18 meses en roble francés y más de 5 años en botella, destaca por su elegancia y notas minerales.
Un vino místico con etiqueta artesanal que representa la unión perfecta entre el arte contemporáneo y el terroir navarro.
• Vista: Color rojo granate intenso, profundo y brillante.
• Nariz: Compleja y elegante, destacan los aromas de frutillos silvestres del bosque combinados con sutiles notas especiadas y recuerdos de su larga crianza en madera.
• Boca: Un vino de gran estructura y equilibrio, con un paso fino y elegante. Presenta un final muy largo, agradable y con una profundidad de sabor excepcional.
• Carnes: Excelente acompañante para carnes a la brasa, al horno y carnes rojas en general.
• Platos de Arroz: Marida perfectamente con arroces negros y platos de arroz caldosos.
• Cocina Internacional: Ideal para acompañar cocina japonesa y platos con sabores complejos.
• Mariscos: Sorprende con pulpo y elaboraciones de mariscos intensos.
• Quesos y Aperitivos: Perfecto con tablas de quesos curados, ibéricos y frutos secos.
• Postres: Armoniza excepcionalmente con postres de chocolate con alto contenido de cacao en diversas texturas.
• Temperatura de Servicio: Se recomienda servir entre 16°C y 18°C.
Altar de Otazu es la expresión más mística y profunda de una bodega que ha sabido fusionar la historia medieval con el arte contemporáneo. Elaborado en el histórico Señorío de Otazu, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, este vino nace en un viñedo certificado con la máxima distinción de calidad en España: la D.O.P. Pago de Otazu. Bajo la influencia de un microclima atlántico y suelos de arcilla y cantos rodados, la uva Cabernet Sauvignon alcanza una madurez lenta y equilibrada, otorgando al vino una personalidad inigualable.
La elaboración de este Gran Reserva es un tributo a la paciencia y al detalle. Tras una selección exhaustiva de las mejores parcelas, el vino reposa durante 18 meses en barricas de roble francés del bosque de Allier, afinándose posteriormente en botella durante más de 60 meses. Este largo silencio en la "Catedral del Vino" —la espectacular sala de barricas subterránea de la bodega— permite que los taninos se pulan y los aromas de fruta negra, especias y notas minerales se integren en una estructura poderosa y elegante.
Cada botella de Altar es, en sí misma, una pieza de coleccionista. Como homenaje al alma humana detrás del producto, las etiquetas son creadas de forma artesanal con la huella de la mano de los trabajadores de la bodega. Es un vino de guarda excepcional que refleja el compromiso de la familia Penso por rescatar la grandeza de un paraíso vitivinícola donde el arte no solo se contempla, sino que también se bebe.