Altos de Torona Albariño
Un Albariño excepcional nacido en el viñedo de una sola pieza más grande de las Rías Baixas.
Con 6 meses de crianza sobre lías, ofrece una complejidad sedosa y un perfil aromático vibrante.
Elegancia atlántica y sostenibilidad en un vino con denominación de origen Rías Baixas.
• Vista: Color amarillo pajizo con brillantes reflejos verdosos.
• Nariz: Aroma intenso y complejo donde destacan la manzana reineta, los cítricos y el albaricoque, acompañados de sutiles notas tostadas procedentes de su crianza sobre lías.
• Boca: Entrada con marcado volumen, paso untuoso y fresco. Destaca su carácter salino, una acidez equilibrada y un final elegante y persistente.
• Maridaje Sugerido: Aperitivos, berberechos al vapor, ostras, camarones, pasta con mariscos, guiso de merluza y pescados a la parrilla.
• Platos Regionales: Excelente con pulpo a la gallega y recetas de la cocina mediterránea como la paella de mariscos.
• Quesos: Combina idealmente con quesos poco curados y quesos suaves.
• Otros Acompañamientos: Ensaladas frescas y ceviche.
• Temperatura de Servicio: Se recomienda servir bien frío para resaltar su frescura y acidez (aproximadamente entre 8 y 10ºC).
• Coctelería: Debido a su versatilidad, puede utilizarse como base para cócteles como el Mojito de Albariño (sustituyendo el ron) o el Martini de Albariño (mezclado con vermú blanco).
La historia de Altos de Torona es el relato de una pasión familiar que echó raíces hace más de 30 años en O Rosal, Galicia. Sin embargo, fue en el año 2002 cuando la familia Gómez consolidó su sueño al fundar esta bodega, hoy gestionada por su tercera generación. Ubicada en la prestigiosa D.O. Rías Baixas, la propiedad destaca por poseer el viñedo de una sola pieza más grande de la región, con 94 hectáreas que se despliegan en un anfiteatro natural orientado al sol y bajo la influencia del río Miño.
Este viñedo no es solo un lugar de cultivo, sino un ecosistema vivo y sostenible donde conviven 91 especies de plantas y 71 de animales. Esta biodiversidad extraordinaria, protegida bajo un plan de conservación, otorga a la uva Albariño un carácter único y saludable. El respeto por el suelo y el paisaje se traduce en una viticultura de precisión que busca la máxima expresión del terroir atlántico, permitiendo que la vid se integre plenamente en la naturaleza gallega.
Para la elaboración de este Albariño, se sigue un proceso meticuloso que combina tradición e innovación. Tras una selección rigurosa de los frutos, el vino realiza una crianza de 6 meses sobre lías en depósitos de acero inoxidable. Esta técnica aporta una complejidad sedosa y una estructura elegante, equilibrando la vibrante acidez cítrica con notas de fruta blanca y un sutil fondo mineral, características que definen la excelencia de los vinos de O Rosal.