Altos de Torona Caiño
Exclusivo monovarietal 100% Caíño Blanco, una joya minoritaria de la D.O. Rías Baixas que destaca por su gran personalidad.
Cultivado en el mayor viñedo de una sola pieza de la región, ofrece una frescura atlántica inigualable con notas tropicales y minerales.
Un vino joven, elegante y estructurado, nacido de una vendimia manual que respeta la biodiversidad del Monte Galeno.
• Vista: Color amarillo pajizo brillante con sutiles reflejos verdosos.
• Nariz: Intensidad aromática destacada donde predominan los cítricos como la lima, seguidos de notas de fruta madura (plátano, melocotón) y un elegante fondo de flores blancas y matices tostados.
• Boca: Entrada golosa y envolvente con una acidez vibrante que aporta frescura. Se distingue por su carácter mineral y sensaciones salinas que conducen a un final largo y persistente.
• Maridajes recomendados: Ideal para acompañar empanada de zamburiñas, mejillones al vapor, sashimi y platos de merluza.
• Ensaladas y Quesos: Combina perfectamente con ensalada de rúcula con queso de cabra.
• Temperatura de servicio: Se recomienda servir entre 11ºC y 12ºC para apreciar su intensidad aromática y frescura.
• Perfil del vino: Un monovarietal 100% Caíño Blanco con 6 meses de crianza sobre lías, que destaca por sus notas cítricas, sensaciones salinas y final prolongado.
En las faldas del Monte Galeno, en el corazón de Tomiño-O Rosal, nace Altos de Torona Caíño, un vino que es el reflejo de la biodiversidad en estado puro. Este viñedo, el más grande de una sola pieza en la D.O. Rías Baixas con 94 hectáreas, se asienta sobre una colina orientada al sur que recibe la influencia directa del río Miño y la brisa del Atlántico. Aquí, la uva Caíño Blanco se cultiva en parcelas situadas entre los 100 y 155 metros de altitud, donde el microclima evita las nieblas del valle y garantiza una maduración lenta y perfecta.
La elaboración de este monovarietal es un ejercicio de respeto por la tradición y la técnica. La uva Caíño Blanco es una variedad minoritaria y delicada, de ciclo largo, que requiere una vendimia manual y una selección exhaustiva en mesa para preservar su frescura natural. Tras el despalillado y un suave estrujado, el mosto realiza una maceración en frío para extraer todo su potencial aromático, dando como resultado un vino joven que captura la esencia mineral y tropical de su terroir.
Bajo la dirección enológica de Pablo Ibáñez, Altos de Torona ha logrado elevar una variedad ancestral a la máxima expresión del lujo gallego. El compromiso de la bodega con la "vinodiversidad" permite que este vino conviva con más de 160 especies de flora y fauna, aportando una tipicidad atlántica única, donde la estructura y la acidez vibrante se entrelazan en una copa elegante, persistente y profundamente auténtica.