Cap de Creus Corall Negre
Un tinto vibrante de la D.O. Empordà que captura la esencia salvaje del Mediterráneo y la pizarra pirenaica.
Elaborado con Lledoner Negre y Cariñena, destaca por su entrada golosa y su frescura marcada por el viento de Tramontana.
Notas de fruta roja y fondo especiado, ideal para maridar con arroces de montaña o guisos tradicionales.
• Vista: Color rojo cereza limpio y brillante con reflejos granates y capa media.
• Nariz: Destaca por una marcada potencia afrutada donde predomina la fruta roja de bosque (fresa, frambuesa) sobre un fondo de hierba mediterránea y toques balsámicos.
• Boca: Entrada golosa y suave, perfilada por el carácter de la Cariñena y la frescura de la Tramontana. Presenta un final con sensaciones especiadas y notas minerales procedentes del terreno de pizarra.
• Platos Principales: Armoniza perfectamente con guisos tradicionales y carnes.
• Arroces: Ideal para acompañar arroz de "mar y montaña".
• Aves: Excelente combinación con pollo con cigalas.
• Variedades: Elaborado con Lledoner Negre (Garnacha Negra), Cariñena y un toque de Lledoner Roig.
• Perfil de Sabor: Su carácter goloso y especiado, influenciado por los suelos de pizarra y la Tramontana, lo hace apto para platos con cierta estructura y frescor mediterráneo.
El vino Cap de Creus Corall es un homenaje líquido a la belleza indómita del Alt Empordà. Elaborado por Roqueta Origen, este tinto nace en un paisaje donde el mar Mediterráneo se encuentra con la pizarra pirenaica, bajo la mirada constante del cabo que le da nombre. Es un territorio marcado por la Tramontana, un viento potente que no solo define el carácter de la gente, sino que otorga a las viñas una sanidad y frescura excepcionales.
Su elaboración es un ejercicio de respeto por las variedades autóctonas, utilizando mayoritariamente Lledoner Negre (Garnacha Tinta) acompañada de Cariñena y un toque sutil de Lledoner Roig. Tras una fermentación controlada a 24ºC en depósitos de acero inoxidable y una maceración de 18 días, el vino logra extraer todo el potencial varietal sin perder su elegancia. El resultado es un tinto que equilibra la entrada golosa de la Garnacha con la estructura mineral que solo los suelos de pizarra pueden conferir.
En cada copa se despliega un abanico de frutas rojas de bosque, como fresas y frambuesas, entrelazadas con notas de hierba mediterránea y un final especiado. Es la expresión auténtica de un terroir salvaje, un vino vibrante que captura la esencia de un rincón único del mundo donde la montaña se funde con el salitre del mar.