Carracedo
Un monovarietal de Mencía nacido de viñedos centenarios de 85 años en el corazón de la D.O. Bierzo.
Con 12 meses de crianza en roble francés, destaca por su gran cuerpo, estructura y una elegancia mineral única.
Homenaje al Monasterio de Carracedo, es un vino de autor con 93 puntos Tim Atkin y 91 James Suckling.
• Vista: Color rojo picota oscuro o burdeos, de capa muy alta, limpio y brillante.
• Nariz: Aroma intenso y complejo donde destacan las frutas rojas y negras maduras (ciruela), acompañadas de notas minerales, balsámicas y un fondo torrefacto de café, regaliz y especias dulces.
• Boca: Paso amplio, potente y bien estructurado. Presenta taninos pulidos y una textura grasa y golosa, con un retrogusto largo, fresco y armonioso que define su carácter de vino de autor.
• Carnes y Caza: Maridaje espectacular con carne de ciervo (especialmente acompañado de nabizas y tuétano) y cortes de caza tiernos de sabor intenso.
• Platos Tradicionales: Excelente con el Botillo del Bierzo, donde la estructura del vino armoniza con el pimentón y las carnes curadas.
• Carnes Rojas: Ideal para acompañar cortes de buey a la parrilla y carnes rojas de gran calidad.
• Quesos: Debido a su cuerpo y taninos maduros, armoniza con quesos curados que contrarresten su estructura.
• Temperatura de Servicio: Al ser un tinto con cuerpo y crianza, se recomienda servir entre 16-18 °C para desbloquear todos sus aromas y matices de la mencía.
Carracedo es el buque insignia de Bodega del Abad, un vino que nace como un tributo líquido a la historia medieval de la comarca. Su nombre rinde homenaje al Monasterio de Santa María de Carracedo, fundado en el año 990, cuyos monjes fueron los pioneros en el cultivo de la vid en las laderas del Bierzo. Esta herencia espiritual y agrícola se refleja en un tinto de autor que busca la máxima expresión de la variedad Mencía.
La esencia de este vino reside en sus viñedos centenarios de 85 años, ubicados en la localidad de Valtuille de Arriba a una altitud de 650 metros. El terroir se define por suelos pedregosos ricos en pizarra y cuarcita, que otorgan al vino una mineralidad y estructura inigualables. La elaboración es un proceso de precisión: se realiza un coupage de tres parcelas únicas, vendimiadas a mano y vinificadas por separado para preservar la identidad de cada suelo.
Tras una cuidadosa fermentación, el vino realiza una crianza de 12 meses en barricas de roble francés de tostado medio. Este reposo en madera noble doma los taninos de la Mencía y le aporta una complejidad aromática donde conviven la fruta roja madura con sutiles notas tostadas. El resultado es un vino de gran cuerpo y final persistente, reconocido con altas puntuaciones en guías como Peñín, James Suckling y Tim Atkin.