Dosterras Garnatxa
Un monovarietal de 100% Garnacha Negra procedente de viñas viejas de 60 años en la D.O. Montsant.
Su cuidada elaboración incluye 14 meses de barrica y un prolongado reposo en botella para alcanzar una complejidad única.
Un tinto con alma y carácter terrenal, ideal para quienes buscan la esencia pura del Priorat y Montsant.
• Vista: Color rojo cereza intenso con ribetes violáceos, limpio y brillante.
• Nariz: Aroma complejo y elegante donde predominan los frutos rojos y negros maduros (arándanos, grosellas) entrelazados con notas de vainilla, canela y un fondo balsámico de regaliz y hierbas mediterráneas.
• Boca: Entrada amable y voluminosa. Es un vino bien estructurado, con taninos maduros y un final persistente marcado por notas especiadas, toques de cuero noble y una mineralidad característica del terruño del Montsant.
• Platos de Fusión: Debido a su complejidad y notas balsámicas, es ideal para acompañar cocina de fusión que combine sabores intensos.
• Carnes y Parrilla: Su estructura y tanino fino lo hacen perfecto para carnes a la brasa o platos preparados en grill (Fusta i Foc).
• Notas de Cata para el Maridaje: Su entrada intensa con notas de eucalipto fresco, mentolados y frutas rojas/negras permite armonizar con platos especiados y hierbas aromáticas.
• Servicio: Se recomienda permitir que el vino se oxigene en la copa para que despliegue sus aromas florales de violetas y matices especiados.
• Temperatura de Servicio: Se recomienda servir entre 14ºC y 16ºC para resaltar su frescura y acidez.
El proyecto Dosterras nace de un vínculo emocional que cruza el océano, uniendo las raíces españolas con la pasión de una familia mexicana. En 2012, Fernando Grajales, siguiendo el legado de su abuelo, se enamoró de los paisajes místicos de Marçà, en el corazón de la D.O. Montsant. Allí, entre viñas viejas y montañas cargadas de historia, fundó una bodega dedicada a elaborar vinos que son un reflejo transparente y honesto de su origen.
Dosterras Garnatxa es la máxima expresión de la variedad reina de la zona. Elaborado con uvas procedentes de vides de unos 60 años, este monovarietal se beneficia de una viticultura sostenible y respetuosa. La enóloga Noemí Javierre lidera una elaboración artesanal donde el respeto por el terruño es innegociable, permitiendo que la fruta transmita toda la complejidad del suelo del Montsant.
La crianza de este tinto es un ejercicio de paciencia y precisión. Tras reposar durante 14 meses en barricas de roble francés, el vino completa su afinamiento con un largo periodo de 4 años en botella antes de salir al mercado. El resultado es un vino de guarda, complejo y "terrenal", que huye de las modas para ofrecer una elegancia profunda y una estructura que solo el tiempo y las viñas viejas pueden otorgar.