La Garnatxa Fosca del Priorat
Un tinto excepcional nacido de viñedos viejos de más de 60 años en el corazón del Priorat.
Su crianza de 10 meses en roble francés aporta una elegancia y complejidad mineral inigualables.
La expresión más pura de la Garnacha sobre suelos de pizarra: sabroso, equilibrado y profundo.
• Vista: Color burdeos intenso con ribetes que denotan tanto su juventud como su cuidada crianza.
• Nariz: Aroma complejo que conjuga a la perfección la mineralidad característica de los suelos de pizarra con notas de fruta roja fresca (frambuesa) y toques de fruta negra madura.
• Boca: Paso rico, sabroso y equilibrado. Destaca por su elegancia y finura, con una complejidad aportada por la madera que deja recuerdos de vainilla y chocolate en un final largo y duradero.
• Carnes: Excelente con buey, carnes rojas a la brasa, carnes blancas (pato, cerdo, pavo) en salsas, guisos intensos y caza mayor.
• Platos de cuchara y vegetales: Marida perfectamente con arroces melosos (setas, calamares), setas guisadas, legumbres y platos típicos de la región del Priorat.
• Quesos: Ideal con quesos curados como el manchego viejo o el mahón.
• Otros: Combina bien con pastel de carne y platos con salsas estructuradas.
• Temperatura de servicio: Se recomienda servir entre 14 y 16 °C (algunas fuentes sugieren hasta 18 °C para resaltar su complejidad).
La Garnatxa Fosca del Priorat es una de las piezas más cautivadoras del Proyecto Garnachas de España, una iniciativa liderada por el enólogo Raúl Acha para rescatar la esencia de esta variedad en sus terruños más emblemáticos. Este vino nace en las montañas del Molar, en Tarragona, donde los viñedos viejos de más de 60 años desafían la gravedad en laderas y terrazas pizarrosas situadas entre los 300 y 400 metros de altitud.
El nombre "Fosca" (oscura en catalán) rinde homenaje a la licorella, esa pizarra oscura y mística del Priorat que obliga a las raíces a profundizar en busca de vida, otorgando al vino una mineralidad inconfundible. La viticultura aquí es un acto de heroísmo artesanal; el terreno abrupto impide la mecanización, exigiendo una vendimia manual meticulosa durante los últimos días de septiembre para capturar la máxima expresión de la fruta roja y el carácter austero del paisaje.
Su elaboración combina la tradición del Priorat con una crianza precisa de 10 meses en barricas de roble francés (nuevas y de varios usos). Este paso por madera no busca enmascarar la uva, sino domar la potencia de la Garnacha y aportar complejidad, resultando en un tinto de color burdeos intenso, con un equilibrio magistral entre la frescura de la fruta y las notas minerales de la tierra de pizarra.