Matsu El Viejo
La máxima expresión de la D.O. Toro a través de viñedos centenarios de producción limitada.
Con 16 meses de crianza en roble francés, ofrece una complejidad sublime de frutos negros y notas tostadas.
Un tinto potente, sofisticado y eterno, ideal para los amantes de los vinos con gran carácter y elegancia.
• Vista: Color rojo picota profundo, de capa alta, con sutiles ribetes violáceos que denotan su excelente conservación.
• Nariz: Gran intensidad aromática donde destacan los frutos negros muy maduros, higos y notas de pastelería, integrados con matices de cacao, especias dulces, vainilla y un elegante fondo ahumado.
• Boca: Un vino corpulento, carnoso y estructurado. Sorprende su sedosidad y taninos redondos, con un final muy largo donde reaparecen los recuerdos de torrefacción y fruta negra.
• Carnes: Está especialmente recomendado para todo tipo de carnes rojas, particularmente aquellas asadas o preparadas a la parrilla.
• Caza: Excelente acompañamiento para platos de caza como el ciervo o el jabalí, cuyos sabores intensos armonizan con el carácter robusto del vino.
• Quesos: Combina idealmente con quesos curados que realzan sus matices.
• Temperatura de servicio: Se recomienda servir a una temperatura entre 16º y 18ºC.
• Servicio: Es recomendable decantarlo antes de ser servido para permitir que el vino se airee y exprese su complejidad.
Matsu El Viejo es la culminación de un proyecto que rinde homenaje a la paciencia y a la sabiduría acumulada durante décadas en la D.O. Toro. Este vino nace de una selección exclusiva de viñedos centenarios, algunos de ellos prefiloxéricos, que han sobrevivido al paso del tiempo en suelos arenosos y pedregosos a 950 metros de altitud. La filosofía de la bodega, cuyo nombre en japonés significa "esperar", se refleja en el respeto absoluto por los ciclos naturales y una intervención mínima que permite a la uva Tinta de Toro expresarse con una plenitud inalcanzable para viñas más jóvenes.
Su elaboración es un ejercicio de precisión artesanal. Tras una vendimia manual durante la primera quincena de octubre, el vino fermenta en depósitos de hormigón con levaduras autóctonas, preservando la autenticidad del terroir. Posteriormente, realiza una crianza de 16 meses en barricas nuevas de roble francés, un proceso que doma la potencia característica de Toro para convertirla en una elegancia aterciopelada. El resultado es un vino de autor, complejo y voluminoso, que captura la esencia de una tierra indómita a través de la mirada de quienes la han trabajado durante toda una vida.